5 emergentes campos científicos
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Ciencia Social Computacional
Ciencia nutrigenómica
Biología Sintética
Parasitología
Muy interesante, ¿no es así? ¿Qué otras nuevas ramas de las ciencias conoces? ¿Cuáles otras crees que nos depara el futuro y qué cambios crees que pueden traer consigo?
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jueves, 25 de abril de 2013
Un lenguaje para el ADN
Un lenguaje para el ADN
Exactamente no es un lenguaje, pero lo investigadores del Fondo Internacional de Biotecnología Abierta Avanzada (BIOFAB) ha informado que tiene las reglas para este lenguaje de ingeniería genética.La BIOFAB produjo miles de piezas biológicas de alta calidad, y la secuencia de ADN y sus datos son gratuitos y están disponibles en Internet. Estas reglas vienen en forma de modelos matemáticos que pueden ser usados para predecir y caracterizar las partes individuales utilizadas en la biología sintética.
De esta forma, los científicos podrán diseñar la función del ADN con mayor precisión y podrán predecir su comportamiento.
Esperemos que les hayan sido interesantes estos nuevos descubrimientos científicos. ¿Conocen algón otro nuevo descubrimiento científico que les haya resultado interesantes?
El Bosón de Higgs
El Bosón de Higgs
Esta controvertida partícula, llamada Bosón de Higgs, cuya existencia fue confirmada en 2012, revolucionó al mundo de la ciencia. Sin embargo, no fue hasta hace muy poco tiempo, casi dos años después, que el CERN presentó los resultados preliminares sobre este bosón, que sería el encargado de dar masa a las partículas elementales; en donde se ve que esta partícula cada vez se parece más a la planteada de forma teórica.Aún no se sabe si el Bosón de Higgs es el del modelo estándar de la física de partículas o es una versión más ligera prevista en otras teorías.
Para saber si este es un bosón de Higgs, se necesita apreciar cómo interactúa con otras partículas y sus propiedades cuánticas -por ejemplo, debe tener una paridad positiva-.
"Los resultados preliminares con el conjunto de datos de 2012 son magníficas y para mí está claro que se trata de un bosón de Higgs, aunque todavía nos queda un largo camino por recorrer para saber qué tipo de bosón de Higgs es" dijo el portavoz del CMS, Joe Incandela.
Posible medicamento contra el autismo
Los “nanorobots”
hacen que la NASA sueñe con una misión tripulada a Marte para 2020
En un futuro
no muy lejano pequeñísimos “nanorobots”, capaces de manipular
moléculas o estructuras atómicas del tamaño de una millonésima de
milímetro, podrán habitar el interior del cuerpo humano y estar
siempre atentos a enfrentar cualquier virus o enfermedad que pudiera
aparecer. En la NASA, que anunció una estación orbital permanente en
la Luna y que sueña con una misión tripulada a Marte, están
entusiasmadísimos con la idea: esta sería la fórmula para prolongar la
vida de sus astronautas en el espacio.
La nanotecnología dará vida a microscópicos “médicos” capaces de adentrarse en el interior de una célula para diagnosticar o atajar un mal. De este modo, podría convertirse en la llave que permita a los astronautas sobrevivir a la radiación cósmica y a la falta de gravedad durante viajes prolongados. Una misión a Marte duraría unos tres años (http://marsrovers.jpl.nasa.gov/home/index.html). Ocho meses en el viaje de ida, un año y medio de permanencia, y el regreso, que recién se produce cuando la Tierra y el planeta rojo están alineados.
En el espacio, se sabe, los líquidos del cuerpo (como el agua y la sangre) ya no son atraídos hacia la parte interna en las áreas del estómago y el pecho; sino que empiezan a moverse hacia la cabeza, por lo que los rostros se “inflan” y lucen diferentes. Además, los astronautas pierden entre 1 y 2 por ciento de su densidad ósea cada mes: sus músculos se debilitan porque no realizan gran esfuerzo debido a la ingravidez. Ni hablar de la radiación cósmica que deben soportar, niveles que jamás se experimentan en la Tierra, causantes de cánceres, cataratas y daños al sistema nervioso.
Con todos estos inconvenientes, hoy es imposible una misión tripulada a Marte. Por eso la NASA apuesta por la nanotecnología: si logra prevenir y controlar los posibles problemas de salud de los astronautas, la colonización sería casi un hecho. Dentro de algunos años, los nanotecnólogos podrán crear pequeñísimas máquinas de funcionamiento real, dotadas de minúsculos "brazos" capaces de manipular moléculas y cerebros electrónicos que les dirán cómo hacer las cosas. Equipado con el software apropiado, un “nanorobot” podría construir casi cualquier cosa. Un dispositivo que circule por el torrente sanguíneo humano para detectar, por ejemplo, depósitos de colesterol en los vasos y disolverlos, o encontrar virus y destruirlos.
La carrera espacial retomó impulso con el amartizaje de la zonda “Spirit”. Para los próximos años, la NASA (http://www.nasa.gov) ya tiene planificadas ocho visitas más al cuarto planeta de nuestro sistema solar y, para el 2020, la frutilla del postre: una misión tripulada llegará a Marte para permanecer allí por casi dos años. Preparándose para ese crucial momento, la agencia espacial estadounidense estudia, según un reciente documental de Discovery Health (http://www.discovery.com), la posibilidad de que por el torrente sanguíneo de los astronautas circulen los “nanorobots”.
Aunque parezca más ciencia ficción que realidad, la nanotecnología (www.nanotech-now.com) no sólo cambiará drásticamente la exploración espacial, permitiendo viajes prolongados, sino que revolucionará la ciencia y la medicina en su conjunto. El tratamiento para combatir virus y bacterias, entonces, podría consistir en inyectar una dosis terapéutica de nanorobots suspendidos en un fluido que seguirán al pie de la letra las órdenes del médico.
También enfermedades como el cáncer y el sida podrían recibir un ansiado antídoto e incluso estos mini robots serían utilizados en campos tan disímiles como las comunicaciones, los negocios o el militar. Los científicos más críticos opinan que la proliferación de estos pequeños robots podría volverse imparable y la especie humana podría quedar a su merced (www.iespana.es/gaiaxxi/rep-nanorobots.htm). De todos modos, entre los apocalípticos y los utópicos parece haber coincidencia en que la nanotecnología impulsará una nueva revolución a nivel mundial, que podría cambiar significativamente la vida en la Tierra.
La nanotecnología dará vida a microscópicos “médicos” capaces de adentrarse en el interior de una célula para diagnosticar o atajar un mal. De este modo, podría convertirse en la llave que permita a los astronautas sobrevivir a la radiación cósmica y a la falta de gravedad durante viajes prolongados. Una misión a Marte duraría unos tres años (http://marsrovers.jpl.nasa.gov/home/index.html). Ocho meses en el viaje de ida, un año y medio de permanencia, y el regreso, que recién se produce cuando la Tierra y el planeta rojo están alineados.
En el espacio, se sabe, los líquidos del cuerpo (como el agua y la sangre) ya no son atraídos hacia la parte interna en las áreas del estómago y el pecho; sino que empiezan a moverse hacia la cabeza, por lo que los rostros se “inflan” y lucen diferentes. Además, los astronautas pierden entre 1 y 2 por ciento de su densidad ósea cada mes: sus músculos se debilitan porque no realizan gran esfuerzo debido a la ingravidez. Ni hablar de la radiación cósmica que deben soportar, niveles que jamás se experimentan en la Tierra, causantes de cánceres, cataratas y daños al sistema nervioso.
Con todos estos inconvenientes, hoy es imposible una misión tripulada a Marte. Por eso la NASA apuesta por la nanotecnología: si logra prevenir y controlar los posibles problemas de salud de los astronautas, la colonización sería casi un hecho. Dentro de algunos años, los nanotecnólogos podrán crear pequeñísimas máquinas de funcionamiento real, dotadas de minúsculos "brazos" capaces de manipular moléculas y cerebros electrónicos que les dirán cómo hacer las cosas. Equipado con el software apropiado, un “nanorobot” podría construir casi cualquier cosa. Un dispositivo que circule por el torrente sanguíneo humano para detectar, por ejemplo, depósitos de colesterol en los vasos y disolverlos, o encontrar virus y destruirlos.
La carrera espacial retomó impulso con el amartizaje de la zonda “Spirit”. Para los próximos años, la NASA (http://www.nasa.gov) ya tiene planificadas ocho visitas más al cuarto planeta de nuestro sistema solar y, para el 2020, la frutilla del postre: una misión tripulada llegará a Marte para permanecer allí por casi dos años. Preparándose para ese crucial momento, la agencia espacial estadounidense estudia, según un reciente documental de Discovery Health (http://www.discovery.com), la posibilidad de que por el torrente sanguíneo de los astronautas circulen los “nanorobots”.
Aunque parezca más ciencia ficción que realidad, la nanotecnología (www.nanotech-now.com) no sólo cambiará drásticamente la exploración espacial, permitiendo viajes prolongados, sino que revolucionará la ciencia y la medicina en su conjunto. El tratamiento para combatir virus y bacterias, entonces, podría consistir en inyectar una dosis terapéutica de nanorobots suspendidos en un fluido que seguirán al pie de la letra las órdenes del médico.
También enfermedades como el cáncer y el sida podrían recibir un ansiado antídoto e incluso estos mini robots serían utilizados en campos tan disímiles como las comunicaciones, los negocios o el militar. Los científicos más críticos opinan que la proliferación de estos pequeños robots podría volverse imparable y la especie humana podría quedar a su merced (www.iespana.es/gaiaxxi/rep-nanorobots.htm). De todos modos, entre los apocalípticos y los utópicos parece haber coincidencia en que la nanotecnología impulsará una nueva revolución a nivel mundial, que podría cambiar significativamente la vida en la Tierra.
Mira al futuro
icrosoft, en colaboración con la Asociación de Diseñadores de America, viene organizando el concurso sobre diseños de ordenador Next-Gen PC.
En la pasada edición, los ganadores han sido proyectos especializados
para el trabajo en grupo, con un diseño modular y con grandes pantallas
multi-táctiles... Esta parece ser la clara orientación del mercado.
Pero también se han presentado algunas otras propuestas muy
interesantes para trabajar con el audio. Como ejemplo, SoundShell, una suerte de fósil de nautilus que se hubiera pasado al lado oscuro...

Este ordenador estaría específicamente potenciado para los usuarios con inclinaciones sonoras. Lo más llamativo es su forma de caracola en fibra de carbono –material capaz de eliminar vibraciones–, que se encargaría de amplificar el sonido de sus altavoces internos como si se tratase de un amplificador acústico natural (sistema ya probado en los exclusivos altavoces B&W Nautilus). El sonido se proyectaría por el frontal del "ordenador", y gracias a sus curvas, conseguiría una respuesta mucho más seca que la que resulta de diseños con superficies lisas, con mucha más tendencia a la resonancia.
Además, la CPU quedaría flanqueada por dos pantallas ergonómicas, multi-táctiles, y sensibles a la presión, cubiertas con una delgada capa de plástico volumétrico que imite el tacto de un teclado de piano. Estas pantallas emitirían una pequeña vibración (menor que la de un terminal móvil en modo silencioso), para apoyar la sensación de "tocar". Aunque también sería factible "tocar" potenciómetros, deslizadores, o cualquier otro sistema de entrada de datos.
Nos parece una propuesta de diseño impresionante cuando menos. Aunque si empleas unos minutos en bucear por la web, seguro que encuentras algún otro diseño impactante, como el de E-Ball, una "CPU de bolsillo", parecida al reproductor MP3 Sony Rolly Egg, pero que llega mucho más lejos en su planteamiento de ocio portátil, al proyectar el teclado por un lado y la pantalla por otro.

Este ordenador estaría específicamente potenciado para los usuarios con inclinaciones sonoras. Lo más llamativo es su forma de caracola en fibra de carbono –material capaz de eliminar vibraciones–, que se encargaría de amplificar el sonido de sus altavoces internos como si se tratase de un amplificador acústico natural (sistema ya probado en los exclusivos altavoces B&W Nautilus). El sonido se proyectaría por el frontal del "ordenador", y gracias a sus curvas, conseguiría una respuesta mucho más seca que la que resulta de diseños con superficies lisas, con mucha más tendencia a la resonancia.
Además, la CPU quedaría flanqueada por dos pantallas ergonómicas, multi-táctiles, y sensibles a la presión, cubiertas con una delgada capa de plástico volumétrico que imite el tacto de un teclado de piano. Estas pantallas emitirían una pequeña vibración (menor que la de un terminal móvil en modo silencioso), para apoyar la sensación de "tocar". Aunque también sería factible "tocar" potenciómetros, deslizadores, o cualquier otro sistema de entrada de datos.
Nos parece una propuesta de diseño impresionante cuando menos. Aunque si empleas unos minutos en bucear por la web, seguro que encuentras algún otro diseño impactante, como el de E-Ball, una "CPU de bolsillo", parecida al reproductor MP3 Sony Rolly Egg, pero que llega mucho más lejos en su planteamiento de ocio portátil, al proyectar el teclado por un lado y la pantalla por otro.
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